Tender el espejo de la alcoba
Contar los segundos de los sueños
Dejar de lado esa lluvia de congoja, florecer
Mirar solo días con encuentros con destinos
Explorar los poros de la piel de tu piel de aquella piel superpuesta
Llorar hasta el hartazgo frente a la enajenación
Golpear sacudir matar la mediocridad enfermiza
Volar llegar amar el ser sin rutinas
Dudar dudar crear incógnitas sin respuestas jamás
Enloquecer embrutecer a los más siniestros medios
Existir estar esperar correr estar sentir la lucidez
No olvidar no comprar almas en ferias de guerras
Estar seguro de arriesgar los instantes
Quitarse las mascaras enfrentar la cruda realidad
Solo SER.
viernes, 7 de septiembre de 2007
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